Mauro y Abril sabían
todo lo que le había pasado a su hermano. Sus padres les
explicaron que iba a quedar internado y que ellos dos iban a tener
que quedarse en el hospital para poder cuidarlo. Por eso no hicieron
ningún reclamo cuando les dijeron que se quedarían
con su abuela. Sin embargo, nada pudo evitar que la ansiedad de
volver a verlo los consumiera. Por eso, cuando Maximiliano Maldonado
volvió a pisar el suelo de su casa, la felicidad que los
invadió les limpió la tristeza. "Sus hermanos
estaban asustados pero ahora mis hijos no pueden estar mejor.
Están muy felices con la vuelta de Maxi", dijo Alejandra,
la madre del niño de ocho años que fue baleado durante
la fuga de dos ladrones que huían luego cometer un asalto
en Yerba Buena.
"A pesar de la lluvia muchos amigos y familiares vinieron
a visitarlo. Todos están contentos de poder verlo bien.
El médico nos dijo que no tendrá secuelas por las
operaciones que le hicieron, pero que este mes se tiene que cuidar
mucho y no hacer deportes para poder recuperarse completamente",
detalló la mujer.
"La casa se llenó de amigos, vecinos y familiares
(por ayer), pero los entiendo y les agradezco porque todos rezaron
para que Maxi saliera adelante. Cuando podamos quedarnos a solas
con ellos, vamos a conversar todos juntos, como lo hacemos siempre,
para que sepan cómo vamos a organizarnos luego de lo que
nos pasó", agregó.
Antes de retirarse del hospital, Alejandra recordó la
terrible situación que tuvieron que vivir con su marido.
"Ese día, íbamos a la casa. Pasamos por donde
se había cometido el robo, pero no nos detuvimos. Cuando
llegamos al puente comenzamos a escuchar los disparos. Nunca pensamos
que nos iban a seguir", recordó. Al principio, Alejandra
pensaba que su esposo había sido el único herido.
Pero a los pocos segundos se dieron cuenta de que los ladrones
le habían pegado un balazo a uno de sus hijos, porque del
pecho de Maxi brotaba una enorme cantidad de sangre. "La
ambulancia nunca llegó. Mi cuñado nos fue a buscar
y cuando llegamos al Hospital de Niños ya nos estaban esperando.
Ese día Maxi tuvo que resistir dos operaciones seguidas
y los médicos nos decían que su situación
era muy crítica", cuenta.
En la causa judicial que investiga el episodio que casi se lleva
la vida del niño hay tres detenidos: "El Gordo Kirroña",
Nicolás "El Boyerito" Ibiris y Sergio Villafañe.
El primero está acusado de haber robado el arma con el
que se hirió al menor. Además, tiene un prolífico
prontuario por robo. A los otros dos detenidos se les imputa el
robo de una moto, el asalto a la pareja en el Camino de Sirga
y avenida Solano Vera, y haber disparado en contra del auto en
el que circulaba la familia Maldonado.
Maxi es fanático de Boca. Por eso, los jugadores del último
campeón del fútbol argentino se enteraron de su
estado de salud y le hicieron llegar una camiseta firmada por
todo el plantel.
Cuando Maxi dejó el hospital, lo primero que dijo fue
que quiere jugar a la pelota y estar con su familia. En diálogo
con LA GACETA, la madre del niño contó que él
ya tiene todo programado. "En marzo quiere volver a las canchas.
Antes de lo que pasó, Maxi estaba muy contento porque lo
habían venido a ver representantes de Boca. Nunca había
tenido enfermedades graves, por eso fue aún más
difícil verlo tanto tiempo en una cama", concluyó. |