Estaba oscuro y él
regresaba a casa. Caminaba por Belgrano al 200, en Yerba Buena,
cuando una tromba pasó a su lado y casi lo tira al suelo.
Aunque ya pasaron varios meses, el recuerdo todavía le
da un puñetazo de angustia en el estómago a Carmen
Mendoza (madre del afortunado joven). Y no es para menos, por
poco un auto arrolla a su hijo. Es cierto: él transitaba
por la calle, pero no porque quería, sino porque no le
quedaba otra opción. Yerba Buena crece, cada vez hay más
calles pavimentadas, más autos, pero aproximadamente el
60% de las veredas son de tierra y pasto. O sea, no hay aceras.
Y a los peatones no les queda otra que desplazarse por las calzadas.
Carmen camina despacito para acomodarse al ritmo de David, su
nieto de seis años. Lo lleva de la mano y pasa exactamente
por el mismo lugar en el que casi atropellan a su hijo. La única
diferencia con aquella oportunidad es que ahora el sol atraviesa
las ramas de los árboles secos y la acaricia con calidez.
Pero el resto del escenario es igual: ella y el niño transitan
por la calle. En el espacio donde debería estar la acera
sólo hay manojos de pasto que intentan sobrevivir al invierno
y tierra húmeda.
"Deberían pedirles a los vecinos que hagan las veredas.
Nosotros ya estamos acostumbrados a caminar por la calle, pero
esto no está bien. Algunas veces los autos van demasiado
rápido. Además ¿qué va a pasar el
día que un conductor se distraiga?", se angustia la
mujer.
Yerba Buena es una ciudad verde y no hay dudas de que las veredas
de césped son hermosas y contribuyen a generar esa sensación
natural que caracteriza al municipio. Pero ¿vale la pena
sacrificar la seguridad de los vecinos por mantener una imagen?
Tersilia Nizzoli opina que no hay que irse a los extremos. "Las
veredas deben tener un ancho determinado, para que quede una buena
porción de césped", comenta de pie sobre el
pavimento de Cariola y Federico Rossi.
Esta mujer recorre a diario varias cuadras de la hipertransitada
Cariola (en ambas direcciones). Va de la casa de sus sobrinos
hasta la despensa a hacer compras. "Antes, esta calle era
más tranquila y no había problemas. Pero con el
pavimento se convirtió en una opción de la Aconquija
y desde que está el shopping... ¡Para qué
le voy a decir!", se lamenta. Lo que a ella le preocupa es
que las personas mayores no poseen la agilidad de los jóvenes
y, justamente, esa falta de reflejos agrava el riesgo que corren
al caminar por la calle.
El cochecito va a los saltos por Salta y Paraguay. Adentro, Luisiana,
de cuatro meses, está tan acostumbrada al traqueteo que
duerme tranquila. En cambio, su mamá, María Herrera,
se indigna: "Como no hay veredas tengo que andar por la calle,
que está llena de pozos y de piedras. Siempre hago cuatro
cuadras hasta lo de mi abuela y es un trayecto corto, pero ya
se me rompió el coche varias veces".
Mientras algunos piden furiosamente aceras, otros prefieren no
irse al extremo. Pablo Nadef se detiene sobre la calzada de Salas
y Valdez al 1.200 y se pone firme: "A mí me gusta
que haya pasto y mucho verde. Lo que sería importante es
que se les exija a los vecinos que lo mantengan corto y prolijo.
Porque hay veredas que parecen baldíos".
El secretario de Obras Públicas de la Municipalidad de
Yerba Buena, Julio Herrera Piedrabuena, admite que la superficie
total ejecutada con veredas es del 40%. "En este momento
hay un proyecto en el municipio para hacer 10.000 metros cuadrados
más", asegura. La zona donde se ven más aceras
cubiertas por baldosas -o al menos por cemento- es en la de los
barrios Telefónico y Viajante (vecindarios construidos
por el Estado).
"El frentista es el que debe hacer la vereda de su casa",
se apresura a aclarar Herrera Piedrabuena. De todos modos, advierte
que la Municipalidad colabora con aquel vecino que quiera encarar
la obra. "Nosotros les proveemos la mano de obra y la dirección
técnica con nuestros profesionales", asegura. Eso
sí: lo importante es no perder el verde ¿Quién
lo niega? En Yerba Buena, las veredas deben tener 1,20 metro de
ancho y hay que construirlas a una distancia de 50 centímetros
tanto del cordón cuneta como de la línea municipal.
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